martes, 19 de noviembre de 2013

Nota mental

Hay días que sí y otros que no. Igualmente, hay gente que sí y gente que no. "Deberías fijarte en este chico. Se preocupa por ti. Te cuidará, respetará cualquier cosa que hagas... Te vendría bien alguien así". Y lo piensas, y lo repiensas, y te planteas la posibilidad de que realmente alguien así pudiese llegar a hacerte feliz. "Solo hace falta que tú y todas tus expectativas le hagáis un hueco". Pero sabes que no será así.

Sabes que te conquistará si te dejas. Te tratará bien, no te llevará la contraria, respetará cada movimiento que hagas y... siempre has sido demasiado fácil de convencer, seamos sinceras. Te acomodarás. Creerás que estás donde tienes que estar. Donde "te toca". Sabes que durante un tiempo será divertido, que los principios siempre tienen su "aquel". Pero al cabo de una semana, un mes, un año... el tiempo que te permitas dejarte querer, pasará alguien por tu lado que solo con rozarte hará que se te erice la piel. Alguien con quien las cosas sean más complicadas. Un inconformista, tal vez, un luchador, un superviviente. Y te darás cuenta de que lo importante no es dónde "tienes" que estar, si no dónde "quieres" estar. Y quizás la vida sea más dura con alguien que no te de la razón en todo momento, que no te diga siempre lo que quieres oír o que te discuta las decisiones tomadas. Pero, ¿qué le vamos a hacer? Siempre he sido niña de parque de atracciones. De velocidad, de subidas, de bajadas... y de vueltas de campana.

lunes, 4 de noviembre de 2013

miércoles, 2 de octubre de 2013

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"Yo sólo esperaba que te enamoraras de la chica triste, porque no sabía ser otra cosa.
Y de pronto, me descubrí a tu lado riendo."

domingo, 22 de septiembre de 2013

Despedidas

Las lágrimas me recorren las mejillas y no entiendo porqué. Estoy en el tanatorio. He venido a despedirme. Miro a mi izquierda y llevo cogida del brazo a una de las personas que más quiero en este mundo. Encorvada, arrugada y endolorida, ella no llora. Se ha ido otro de los suyos, parte de su historia. Todos le aconsejan que se siente y descanse, a los 82 una ya no está para pasar muchas horas de pie, y menos cuando es evidente que las piernas no paran de temblarle. Pero dice que está bien, que con mi ayuda tiene suficiente. De repente se escucha el sonido de un violín, y ella empieza a llorar. Con los ojos hinchados y enrojecidos, intentando esconder la profunda tristeza que le recorre por dentro, me mira y me dice que con la música no puede. Y yo la cojo fuerte de la mano y deseo con todas mis fuerzas que ella no se vaya nunca.

Había llegado a creer que no recordaba cómo llorar.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Right here, right now.

La idea era no tener expectativas. Ni buenas ni malas. Ir en piloto automático a donde te llevara el viento. Dejarse llevar. Tratar de decir a casi todo que sí (o más bien dejar de decir que no). Desconectar el cerebro. Y que poco a poco la vida se encargase de ponerte en tu sitio. Lo bueno de no esperar nada es que no dejas de sorprenderte y que poco a poco empiezas a sonreír más, a sentir más, a disfrutar más y a dejarte llevar de verdad. Y un día, de repente, llegas al punto más alto, y te encuentras a ti misma sentada en un banco de piedra, de madrugada, sola en la calle. Respiras profundamente, escuchas el silencio. Huele a jazmín. Y te sientes bien. Y empiezas a pensar en cada una de las personas que forman parte de tu vida, que con sus vivencias compartidas te han llevado a ser la persona que eres. Cada decisión tomada o no, acertada o errónea, te ha llevado a este punto. Un matojo de huellas andante. Pero más tú que nunca. Aquí y ahora. Tú. Y a seguir sonriendo. Por favor.

lunes, 22 de julio de 2013

Quiero

Quiero un número infinito de abrazos y horas para intentar arreglar el mundo hablando. Quiero risas y brillo en los ojos. Quiero sensación de plenitud. Quiero bailar como si nadie estuviese mirando. Quiero fotos. Quiero mar y montaña. Quiero experiencias. Quiero viajar. Quiero estabilidad. Quiero loopings, rizos y velocidad. Quiero escuchar. Quiero aire. Quiero lunas. Quiero olores. Quiero razones y motivos. Quiero ilusiones.  Quiero avances. Quiero un futuro. Y lo quiero...


... ya.

jueves, 18 de julio de 2013

KT

Estaba habituada a lo incondicional. Al darlo todo sin la necesidad de recibir nada a cambio (aunque lo recibía). Acostumbrada a querer algo y hacerlo. Una se acostumbra a lo bueno demasiado rápido. Había creado en sí misma la esperanza de encontrar el equilibrio total. De saber que la vida nunca deja de darnos golpes, pero que esos golpes se llevan mejor en compañía, cuando cuentas con una mano firme que te ayude a levantarte. O mejor aún, con una voz en tu interior que no deja de repetirte que puedes hacerlo y que lo vas a hacer.

Pero ahora las cosas habían cambiado y ella no podía dejar de preguntarse si algún día volvería a sentirse igual.