miércoles, 2 de julio de 2014

Control emocional

Todo el mundo se plantea en algún momento de la vida cómo le llevará a reaccionar el instinto básico, el más profundo y animal que nos conforma, ante situaciones que nos superan. Estudiando en una asignatura cómo aprenden los bebés a manejar sus emociones se especifica que la tendencia es huir del estímulo no deseado. Unos huyen evitando la mirada, otros succionan o muerden para relajarse y evadirse, otros fijan su atención en un objeto específico y otros evitan cualquier contacto con el ente extraño. Supone un arduo aprendizaje esto del control emocional para nuestros miniyos.

Sin embargo, llegada la situación, algunos siguen corriendo o siguen sin ser capaces de mirar de frente lo que nos produce daño. Otros, afrontan.

Recuerdo que la primera vez grité.  Recuerdo que la segunda fijé la mirada en la pared que tenía en frente (blanca, con el goteo característico de los 90) y luego me reí. La tercera vez reaccioné, sorprendiendo a todo el mundo que tenía alrededor. La cuarta... bueno, sentidos agudizados al 100%, a la espera de entrar en acción, de poder hacer algo. Cualquier cosa.

Es curioso porque soy de las personas que suelen huir. Sin embargo, cuando la realidad supera a mis emociones es como si me invadiese otra persona. Y esa persona es fría, pero sabe lo que hay que hacer. Y se lo agradezco.

martes, 17 de junio de 2014

domingo, 15 de junio de 2014

I am titanium

Llegas a casa. Doble vuelta de cerradura. Eres la primera en llegar. Lamento boliviano a través de la ventana. Valencia celebra Hogueras sin alicantino. "Quería contarte algo nuevo, pero luego ha pasado algo malo, así que mejor no te lo cuento". No quiero estar aquí ni ahora y me traslado a mi universo paralelo donde no eres tú quien me coge la mano, ni tú ni nadie. Allí se van a tomar por culo los exámenes, las rayadas, los "nomencuentro". Allí alguien echa a correr conmigo y baila. "Quiero tener tu presencia" canta el mundo real, pero no quiero volver.

Ya en la cama, "you shoot me down but I won't fall, I am titanium".
Sigo sin saber si el mundo intenta decirme algo.


martes, 1 de abril de 2014

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"Menuda pérdida de tiempo", un mensaje sin respuesta, un "ojalá estuvieras aquí" y un "tengo miedo". Cuatro heridas abiertas para un mismo día es demasiado.
Tuerces una esquina y te tuerces tu también.

domingo, 2 de marzo de 2014

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Has cogido inercia. Conseguiste levantarte después de varias recaídas y recordaste que para andar únicamente era necesario poner un pie delante del otro. Manteniendo el equilibrio. Primero uno, después otro. Izquierdo, derecho, izquierdo... Conseguiste automatizar el movimiento y empezaste a levantar la cabeza, a mirar lo que había alrededor, pero una vocecita interna te seguía repitiendo el ritmo que debían mantener tus pasos. 1, 2, 3, 4...Y así has seguido. Caminas por el mundo con paso firme, ya no corres riesgo de caerte; el problema es el ritmo que marca la vocecita interna, siempre neutro, siempre constante, siempre audible si te paras a escuchar.

En definitiva, dejaste de correr. Y ahora mismo te mueres por un sprint.

viernes, 7 de febrero de 2014

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Dice que ya está bien. Que deje de intentar hacerle llorar todo el tiempo. Que va a parecer un blandengue y tiene una reputación que mantener. Yo le digo que no quiero que llore, que lo que quiero es que se deshaga del nudo permanente que se le ha formado en la garganta y le impide respirar. Que quiero al cabrón de vuelta. Al todoterreno. Al pajarico. Que me siento mejor si está contento. Que se ha desinflado como un globo y hemos perdido el hinchador. Pero que lo encontrará. Lo encontraremos. Que retomará el vuelo. Que quizás sea para irse más lejos de lo que me gustaría. Pero que, desde tierra, volveré a mirar sonriendo cómo despliega sus alas. Otra vez.